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HOMILÍA DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN 2004
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Queridos Miembros de la Iglesia de San Juan Evangelista: Con ustedes quiero exclamar con mucha alegría: ¡Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!, que nos permite en esta mañana Gloriosa Celebrar y Vivir, en la Eucaristía, La Resurrección del Señor. ¿Qué Celebramos en la Eucaristía? El Sacrificio del Hijo al Padre, El Misterio Pascual: Su Pasión, su Muerte y su Resurrección, expresión del amor mas grande dado por los amigos. Eso quiere decir que nuestra fe Celebra a Cristo Vivo, tal como lo expresamos en las fórmulas de Fe, conocidos como Los Credos, legado de los Concilios Ecuménicos de la Iglesia Indivisa; nuestra Sináxis Litúrgica, la Fracción del Pan -como la menciona San Lucas- o la Cena del Señor- como la llama San Pablo- es la gran fiesta porque Celebramos la Vida del Resucitado. Por eso nuestra Celebración de hoy está cargada de esa realidad porque aniquila la tristeza y da paso a la Alegría, al Júbilo que encontramos en el saludo fraterno de bienvenida: ¡El Señor ha Resucitado! como expresión de la Buena Noticia entre los Miembros de esta Congregación; Júbilo también manifestado en el mantel del altar, en el Cirio encendido, en las flores, en los ornamentos sacerdotales, en los Vasos Sagrados, en los himnos litúrgicos de este Primer día de la Semana, todos estos signos nos dicen que hay Fiesta en la Iglesia, en cada uno de sus Miembros, porque el Señor ha Resucitado; ¿para qué buscar entre los muertos Al que vive?. El está vivo en nosotros, en la Eucaristía que Celebra la Vida con el mismo sentido con que se Celebró en aquel primer instante entre aquellos hombres y mujeres seguidores de Jesús que desde su nuevo amanecer se mantuvieron adheridos a esa verdad proclamada hasta hoy por medio del Ministerio y las enseñanzas de los Apóstoles. Hoy vivimos esta Celebración de la Resurrección del Señor en las mismas circunstancias de la Iglesia del Nuevo Testamento, circunstancias que nos colocan en comunión plena con la Iglesia primitiva, como por ejemplo no tenemos un templo, sino nuestros propios hogares, no somos una Iglesia de multitudes, poderosa, sino una congregación pequeña, pero que en esta Pascua quiere decir a sus miembros y a todo el mundo: que ella también es la Iglesia del Señor.
En este sentido somos EL HOMBRE NUEVO que vive en Cristo, en perfecta intimidad y Comunión con él. Hombre Nuevo por haber dejado atrás al hombre viejo que se empeña en vivir atado al egoísmo, al poder, al placer, al materialismo, a la pereza, al sin sentido de la vida, a la vanidad, al orgullo, a la explotación de sus propios hermanos.
La Pascua de Resurrección nos exige hoy preguntarnos por la marcha de esta comunidad, para ver si todo lo que se hace en ella está orientado al proyecto de Cristo, para encontrar los motivos de los fracasos, para revisar por qué el esfuerzo no logra sus objetivos o ver qué meta se ha alcanzado?. La Solemnidad de hoy no será Fiesta de la Resurrección si la vida de nuestra comunidad no acusa un cambio positivo. No podemos dormirnos en el dinamismo del pasado, pues la quietud y la pereza nuestra sonarían más a Sábado (reposo) que a domingo de Pascua. El mejor testimonio de la resurrección de Jesús que daremos será la renovación de esta iglesia y su incansable acción, en la búsqueda de su rejuvenecimiento. Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué Paso debemos dar en el futuro que ya comenzó? ¿Trabajamos en San Juan con alegría, con actitud de comprensión, con respeto mutuo, con espíritu de diálogo, con ganas de aportar nuestras emociones, pensamiento y práxis al proyecto de todos? ¿Ha habido ocasiones en las cuales nos hemos quedado inertes, actitud que más bien parecen un sepulcro vacío sobre el cual nos hemos inclinado a llorar como las santas mujeres del relato del Evangelio? ¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué algunos de los nuestros abandonaron San Juan? ¿Será que aquí no ocurrió o no pasó nada?
Pascua es acción, es la fuerza del Espíritu, es el movimiento dinámico por hacer la historia con un toque de sacralidad; es urgencia por creer, por aportar, por crecer. Es apertura a las arriesgadas iniciativas.
El Resucitado cuestiona hoy; en primer lugar- a toda la Iglesia para que se mire a sí misma con sinceridad, por lo mismo, a todos nosotros para que la Celebración de este Día del Señor de la Vida no quede en la Liturgia sino que se convierta en Acción en la relación amorosa de los esposos pilares de la Iglesia Doméstica (la familia), esa iglesia afectada por la Resurrección del Esposo, el Cordero, por lo mismo presente, insertada y participando en la formación de los hijos con valores cristianos y en ferviente compromiso con el cambio de este mundo, dividido y pecador, para que el Amor de Dios venza la división y sane la culpa.
¡Alabado sea Jesús Resucitado!
(P. Guillermo Pacheco+)
PRIMER DIA DE CUARESMA (2005)
Homilía por P. Guillermo+
En este día comúnmente llamado miércoles de Ceniza, comenzamos el TIEMPO DE LA CUARESMA (y esta palabra Cuaresma viene del latín Quadragésima); Cuaresma es un momento largo de cuarenta días que implica unas prácticas: La oración, el ayuno, la limosna y el sacrificio. La iglesia ha denominado este tiempo como un retiro colectivo en donde todos tenemos participación activa en él.
Cuarenta años permaneció el Pueblo de Dios en el desierto, cuarenta días permaneció el profeta Jonás predicando la conversión a los ninivitas y cuarenta días estará Jesús –empujado por el Espíritu Santo, después de ser bautizado por Juan el Bautista- en el Desierto ayunando, orando y experimentando las tentaciones que le presenta el diablo.
El signo de la liturgia de hoy es la ceniza que en tiempos pretéritos la usaban los judíos como señal de penitencia y de luto; en ella se sentaban y se la echaban en la cabeza.
En la Liturgia La Iglesia nos recuerda que la vida es breve y es por ello que en este tiempo nos invita a escuchar, en el silencio de nuestra vida, la voz de Dios; escuchar es orar, es estar en sintonía con Dios, por tanto, es válido decir que vivamos La Experiencia De Desierto, pues el desierto es árido, se experimenta el calor y su incomodidad, el hambre, la sed, la soledad; todo ello posibilita el diálogo con Dios y ofrecer la mortificación que nos produce nuestro desierto para crecer, para madurar, para caminar tomados de la mano del Señor.
Este Tiempo de Gracia y de Salvación (kairós);nos enseña la Iglesia- no es para contemplar;a manera de espectadores- a Jesús, sino para acompañarle y vivir con él, junto a él, esta experiencia de privación en el desierto de nuestra propia vida.
Que bueno que en la cuaresma nos dedicáramos a las prácticas propias de ella y apagáramos el ruido exterior para abrirle nuestra puerta a Dios y al hermano. Eso es comenzar con nuestra propia conversión (que viene del vocablo griego Metanoia) que significa cambio de dirección. Ojalá todo aquel que va ser marcado con la cruz de ceniza pueda empezar a pacificar con su cambio interior a la familia misma, a nuestra ciudad a Colombia misma.
Es hora de salir de las tinieblas a la luz; es el momento de re-comenzar. ¡Comencemos desde ahora a cambiar!
¡Gloria a la Bendita e Indivisa Trinidad!
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA,Feb. 13/05 Ciclo A
[Génesis 2, 7-9; 3, 1-7 + Salmo 50 + Romanos 5,12-19+ S. Mateo 4,1-11]
Homilía por Padre Guillermo+
En el libro del Génesis hay dos relatos de la Creación; uno en el capítulo Primero y el otro en el Segundo capítulo. Uno aportó los rudimentos para la elaboración del otro. La lógica puede equivocarse y decir es ¡el capítulo uno!... y la respuesta es: No, es el capítulo 2 porque el primero es el más elaborado y el capítulo dos es corto, pero bueno lo que nos interesa resaltar en este domingo, día del Señor, es el amor de Dios a la raza humana.
Fíjense bien, que el relato del primer capítulo es armonioso, casi es música para nuestros oídos; en el vemos que lo primero que Yahvé hace es dar las condiciones para que la raza humana pueda vivir en la eco;, es decir en el jardín del Edén.
En el Capítulo Dos, versículo 7, del libro que nos ocupamos hoy, Dios formó al hombre del polvo, así el hombre es el adamah; de análoga manera Yahvé sopló sobre él su nefesh, su espíritu vital, es decir, le hizo partícipe de su vida. También Yahvé vio que el hombre estaba solo y dijo no es bueno que lo esté e hizo caer sobre él un letargo;dice el texto hagiográfico- y creó a la mujer, a la varona, a Eva, a quien sacó de su costilla, igual a él para que fuera su complemento; esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne, dijo el hombre. Empezaron a explorar en el jardín y en el reconocimiento del lugar surge en ellos el primer pecado; es la desobediencia a Dios, la rebeldía contra Dios. Adán sucumbió ante la tentación, rompió con la gracia de Dios. Siempre está presente en nosotros ese pecado. En todo momento desobedecemos; cuando queremos jugamos a ser Dios y sólo cuando nos damos cuenta, cuando nos estrellamos con la vida, cuando nos topamos con nuestras limitaciones buscamos y pronunciamos excusas delante del Señor como Adán lo hizo en el Edén "la mujer que me diste por compañera me dio..."; Caída en el pecado, es decir faltó el amor a Dios.
El salmo 50 "el miserere" surge en la Liturgia de hoy como una súplica a Dios donde pedimos el perdón por nuestra falta, por nuestra negación de amor. Es la raza humana, es el hombre que después de haber reflexionado, después de haber mirado dentro de si reconoce la culpa y sus consecuencias y por ello reconoce la necesidad de reconciliación con Dios; se humilla ante el Señor y ruega por una comunión plena con él; esa debe ser la actitud del hombre de hoy: Reconocer la Grandeza de Dios.
El texto de San pablo es una síntesis de la historia de salvación conservada en la Iglesia del Nuevo Testamento primero en la tradición oral, ya que fue lo primero que existió en la Iglesia, pues los Apóstoles predicaron en todas partes donde llevaban el anuncio del kerigma y posteriormente estas predicaciones fueron consignadas por escrito, ya que los Apóstoles fueron martirizados o iban muriendo, entonces hubo necesidad de plasmar las enseñanzas del Señor y es lo que conocemos como La Tradición Escrita.
El Evangelio Proclamado, es hermosísimo, ya se han apropiado ustedes, amados cristianos, por la actitud de escucha.
Permanezcamos en el contexto de la proclamación. Jesús es Dios; recordemos las palabras de Dios a través del Arcángel San Gabriel a la Santísima Virgen María: "...por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios" Eso es, ¡Jesús es Dios! No necesitaba el bautismo del Bautista porque el bautismo de Juan, el hijo de Zacarías y de Isabel era de conversión, pero quiere someterse así al bautismo para reconocer una última etapa exigida por Dios; "pues, conviene que así cumplamos toda justicia". El Espíritu que aleteaba sobre las aguas de la primera creación, aparece aquí en las aguas del jordán como el preludio de la Nueva Creación; por otro lado como dicen Los Padres, santifica el agua y prepara el bautismo cristiano. Poco después es empujado por el Espíritu al desierto. Yo solo he pasado por el desierto de la guajira hace muchos años cuando anduve en el camino capuchino; recuerdo que fui a "aremasai" donde vi a un Fray italiano: Padre Marcelo, quien con su hábito café estaba montado en un tractor tratando de sacarle algo al desierto. Pero les puedo decir que en un desierto, en esa experiencia misma que vivió Jesús, lo primero que experimenta es el calor agobiante, la sed, el hambre, la incomodidad y la soledad. El desierto es en la mayoría de las veces hostil. Jesús estuvo allí después de ser bautizado cuarenta días y cuarenta noches, al cabo de las cuales dice el texto evangélico "...después tuvo hambre". Allí fue tentado por el diablo como fue tentado Adán. Allí hubo propuestas del tentador: "Si eres el hijo de Dios di que estás piedras se conviertan en panes... échate de aquí abajo, porque está escrito: Mandó a sus ángeles... le mostró los reinos del mundo... todo esto te daré si te postras y me adoras..." Las tentaciones no son buenas ni malas, sólo están allí. Están presentes en nuestra experiencia de vida. El Hijo de Dios fue tentado. Tu y yo somos tentados siempre. No digas que eres invulnerable a la tentación. Siempre tienes frente a ti al Tentador que lo primero que hace es adularte, recordarte que tienes aptitudes, carismas, entonces puedes caer en la tentación; Jesús nos enseñó en el Padre Nuestro aquella impetración "... No nos dejes caer en la tentación y líbranos del maligno enemigo". Hoy tengo que reconocer; Padre José Agustín Makenzie, frayle capuchino, que tenías razón, en aquel momento -cuando nos encontrábamos en el Carmen, en el corredor del convento- no logré ver tu experiencia de Dios, tu conciencia de pecado; en un momento, recuerdo, que con mi altivez de joven le dije: ¡Ay, Padre, ya cambie la predicación porque los fieles ya dicen que usted se ha vuelto monótono! Hoy día estoy convencido que no es lo que la gente expresa si no lo que el Señor dice. Desde el cielo usted, Padre, me verá y escuchará.
La diferencia que hace Jesús es que el Poder no es para humillar ni dominar, ni quitar la vida, ni asesinar las ilusiones o esperanzas de los hombres, de los pueblos. ¡Cuanta sangre baña nuestros campos y ríos desde hace mucho tiempo, cuántas familias desplazadas, cuántas ideas asesinadas en su florecer, cuantos niños se volvieron adultos de la noche a la mañana porque la situación forzó su niñez; hoy días ellos no juegan, sino que huyen de sus poblaciones!; ¡Ay, Señor!, enséñanos que EL PODER ES PARA EL SERVICIO de nuestros hermanos. Enséñanos que debemos construir una sociedad, mas justa, mas humana, mas amorosa, mas cristina.
Cuaresma es el tiempo de la reflexión. Por ello te recuerdo que tienes que mirar dentro de ti. Obsérvate para que puedas colocar "la casa en orden". Muchas veces nos da miedo quedarnos a solas porque nos da miedo cambiar nuestros criterios de vida, nuestra manera de hablar y de actuar ¿a quien sigues?
Eres cristiano por emoción, moda o por el contrario, POR VOCACIÓN-CONVICCIÓN? Es necesario que te preguntes ¿Quién eres tu? Es necesario reformularte la pregunta: ¿Amo a Dios con todas las fuerzas de mi ser y a mi prójimo como me amo a mi mismo?
No olvides negarte a ti mismo para seguir al señor. En este Kairós, tiempo de Gracia y Salvación, que es la cuaresma, empieza tu propio desierto; contempla pero también acompaña a Jesús; bájale al radio, apaga la música, mortifícate, convierte al Señor para que puedas estar en Galilea en la Resurrección del Señor con Jesús.
Gloria al Padre, y al hijo, y al Espíritu Santo.
(Cantemos: ¡Dolorosa, de pie, junto a la cruz; tu conoces nuestras penas, penas de un Pueblo que sufre (bis).
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LA VULGATA
La Vulgata fue traducida por San Gerónimo. Aquí encontrará los textos en lengua Castellana y Latina.
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LA DIDAJÉ
La Didajé , o Enseñanzas de los Doce Apóstoles, fue escrito entre el 65 y 80 A.D, y fue altamente considerado por los primeros padres. Da puntos de vista interesantes de las prácticas de la Iglesia en los comienzos. Recuerde que por varios siglos no hubo Nuevo Testamento para que usaran los cristianos, hasta el Concilio de Cartago en el año 397.
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Referencias Bíblicas del Sacramento del Orden Sacerdotal:
**La imposición de las manos en la ordenación (Hechos 13, 2-2).
**Los primeros diáconos ordenados por los Apóstoles (Hechos 6, 1-6.)
**San Pablo manda a ordenar Presbíteros: San Pablo dice a Tito: "El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené" (Tt 1, 5).
**El episcopado: "si alguno aspira al cargo de obispo, desea una noble función" (1 Tm 3, 1)
**Timoteo es pastor por imposición de las manos. 2 Tm 1, 6: San Pablo dice a su discípulo Timoteo: "Te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos"
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CONEXCOL
El Motor de busqueda COLOMBIANO
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